lunes, 10 de febrero de 2014

Rehabilitación de claustro para el Campus Repsol

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Un claustro habitado por un paisaje, en el antiguo ensanche industrial de Madrid y conformado por cuatro edificios perimetrales, se convierte en un gran campus empresarial

El proyecto arquitectónico para la nueva sede central de Repsol se sitúa ocupando una antigua manzana del decimonónico ensanche del sur industrial de Madrid, emplazada dentro de la almendra inscrita por la M-30, y propone un conjunto de edificaciones que se articulan mediante los conceptos de sección, claustro y paisaje.

Una sección es el origen conceptual de la composición del proyecto y define la estrategia de diseño estructural: dos únicos y gruesos pilares soportan las grandes vigas en cubierta. Éstas prestan su apoyo a unas delgadas costillas metálicas y sostienen cuatro cajas de plantas diáfanas de oficinas de libre distribución, elevadas sobre la planta baja, cuyo deliberado desfase genera terrazas elevadas que prolongan los espacios exteriores de encuentro y favorecen la observación perceptiva del conjunto multiplicando los puntos de vista.

La extrusión de la sección en rítmica repetición configura cuatro volúmenes de limpia geometría que se ajustan estrictamente al perímetro de la manzana y que se articulan con puentes de conexión que favorecen la fluidez mediante el cosido de las diferentes arquitecturas. Esta estructura exteriorizada determina la imagen global y homogénea del conjunto al exterior, mientras que al interior protege un claustro interior abierto y diáfano, un atrio central al que se abren los espacios de oficinas. El delgado canto de las costillas estructurales que jalonan la fachada, como único lenguaje expresivo, contribuye a reafirmar el aire de éstas al interior como si de arquerías de una tipología claustral contemporánea se tratara.

Esponjada la manzana con la liberación de este vacío, corazón interno del complejo y escenario urbano interior, se opta por albergar en él un paisaje habitado por jardines y equipamientos comunes que reinterpreta el modelo medieval del “hortus conclusus” y sirve de lugar para la contemplación y el encuentro espontáneo del colectivo de 4.000 trabajadores de la corporación.

El nuevo campus obtiene la calificación medioambiental LEED -Líder en Eficiencia Energética y Diseño Sostenible- e incluye todas las variables medioambientales necesarias: calificación energética, uso de energía renovable (1.700 m2 de paneles fotovoltaicos), reutilización de aguas pluviales, selección de plantas autóctonas que exigirán bajo mantenimiento y riego, mínima contaminación lumínica, empleo de un alto porcentaje de materiales de construcción reciclables y renovables (por ejemplo: utilización de madera certificada), fomento del tráfico de baja emisión – que incluye: aparcamiento para bicicletas, el uso de coches eléctricos, híbridos y de alta ocupación -, etc.